martes, 14 de junio de 2011

El jengibre: Una raíz muy afrodisiaca

El jengibre es una planta originaria del sur de Asia, se ha venido cultivando desde hace más de dos mil quinientos años y fue introducida al continente americano por los conquistadores españoles en el siglo XVIII.

Fue en aquella época cuando comenzó a añadírsele a las medicinas para evitar que éstas causaran malestares e irritaciones en el estómago. También es comúnmente solicitado en las artes culinarias.

En el mundo gastrómico, la raíz de jengibre es la parte más empleada la cual puede ser usada fresca, seca, en polvo, en jarabe, almibarado o en vinagre.

Sumamente perfumado y de sabor dulce y picante; con ella se elaboran dulces y postres así como guisos, entre otras preparaciones culinarias.

En cuanto a la medicina natural, al jengibre se le considera como fortalecedor del sistema digestivo y estimulante cardíaco. La tintura es indicada para curar la indigestión, prevenir las flatulencias y sofocar las náuseas.

El té se recomienda para contrarrestar la indigestión, la pesadez abdominal y el exceso de flemas. Los masajes con el aceite esencial aminoran los dolores provocados por el lumbago, la artritis y los dolores del vientre. Se ha comprobado que ingiriéndolo en pequeñas dosis alivia los malestares causados por el embarazo.

Goza de gran reputación como afrodisíaco desde tiempos muy remotos, en especial en Oriente.

Disfrutó, además, de fama de estimulante sexual durante el reinado del monarca francés Luis XV, cuando se vendían las pastillas elaboradas en base a él, conocidas como pastillas afrodisíacas.

Igualmente, en la Francia de aquella época, los cocineros de Madame Dubarry preparaban una mixtura de yemas de huevo y jengibre que, según se dice, inducía a sus amantes a una lujuria desenfrenada.

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